Un par de meses si escribir, pero no por ello no hemos seguido en el tema.
Ya hemos comentado con la familia la decisión que hemos tomado de adoptar. Es una noticia que hay que dar a la cara, no es de esas que puedes dar por teléfono o mediante un e-mail.
¿Las reacciones? Creo que acorde a la edad. Los familiares más “jóvenes” por llamarlo de alguna manera, lo aceptan con más naturalidad. Los mas mayores, dan muestras de ser más reacios. No a la idea de que tengamos otro hijo, sino al hecho en si de que sea adoptado. “La sangre es la sangre”, comentaba uno de estos familiares. Si... tiene toda la razón. Pero la diferencia estriba en lo que es para cada uno “la sangre”. Para mí, sería una forma de definir lo que es tuyo propio, porque sale de ti. Y de mí salen los mismos sentimientos a ese hij@ que está por venir como los que tengo hacia Alejandro (mi otro hijo) Pienso que no es una cuestión biológica la que define una relación filio-paternal. Es mucho más que eso. Es el hecho de que es un hijo deseado y esperado. Es verlo crecer, día a día. Compartir sus logros y ayudarlo a superar sus frustraciones. En definitiva, la aventura de tener un hijo y ayudarlo a crecer, independientemente de sí lleva tus genes o no.
Cambiando de tema. Sobre lo puramente técnico. Aún no sabemos nada sobre los cursos que tenemos que hacer. De todas maneras estamos en tiempos. Espero que nos llamen sobre octubre o noviembre. Tan solo llevamos dos meses desde que empezamos. Paciencia.
Paz a todos.